Mi Viaje a Las Médulas

Paisaje típico

Os quiero comentar mi viaje a Las Médulas, que realicé hace ya casi un mes (que barbaridad como pasa el tiempo, frase muy manida pero cierta!!!!). Pues eso que, concretamente, el 30 de marzo cogí a mi chico y me lo llevé a una casita rural en pleno pueblecito de Las Médulas. En cuanto llegamos, dejamos maletas en la habitación “super mona” que habíamos reservado (bueno más bien que yo había reservado puesto que se trataba de una sorpresa) en Casa Agoga y nos fuimos a explorar el pintoresco pueblecito con aires celtas. Nos pasamos por la oficina de información  y allí una gente amabilisima nos dio todo tipo de detalles de todo lo que podíamos hacer y ver. Así que sin pensarlo directos a Lago Sumido, una rutita a pie de unos 3 kms ida y vuelta, muy cómoda y llevadera. Bueno… he de decir que mi pocas cosas me parecen cómodas si hay que andar,  pero ya sabéis…. pueblecito idílico… tu con tu chico.. finde romántico, etc… pues vamos que si hay que andar se anda. Y la verdad, vale la pena!!!!

Pero como éste no es un blog de viajes, si no de experiencias y chorradas, pues ahí va la primera de este viaje: a la vuelta ya tenía agujetas!!!! Si, si lo que oís, agujetas por hacer una rutita ídilica y llanita con tu chico. Eso sí, os diré que mi calzado era ideal, llevaba mis “botísimas” Timberland que me compré para mi viaje a Kenia (que en algun momento os contaré), que por cierto,  eso si que fué una chorrada!!! comprarse unas botas para hacer un safari en jeep!!!! Pero bueno eso es una chorrada de otra viaje.

Me voy a saltar la ruta del día siguiente, etc.. y me voy directa a Prada a Tope, ¿lo conocéis? Si no es así, os lo recomiendo, no sólo como lugar para comer y pasar un buen rato si no como experiencia, todo un personaje este señor Prada,  toda una filosofía de vida llevada a los negocios y al saber vivir…. Si vais, es muy posible que lo conozcáis, se suele pasear por las mesas de su local (lo cierto es que no parece de recibo llamarle simplemente local a un palacete (Palacio de Canedo) de arquitectura barroca y correspondiente al primer tercio del siglo XVIII, que reluce en el horizonte con un gran viñedo a sus pies y perfectamente fusionado con el entorno.

Palacio de Canedo

Un lugar donde comer un buen botillo de la zona, acompañado del vino tinto que da la tierra.

Lo cierto es que nos pusimos las botas (y no las de “Timberlan”) comiendo. Y después hicimos la correspondiente visita guiada en la que te explican los orígenes de Prada, su filosofia, te enseñan donde hacen sus conservas y demás productos, etc… Y acaba con una cata de sus vinos.

Sí, lo dicho, lugar original cuanto menos.

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